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Hemograma completo

El hemograma completo da importante información acerca de los tipos y cantidad de células presentes en la sangre especialmente eritrocitos (glóbulos rojos), leucocitos (glóbulos blancos) y plaquetas. 

El hemograma permite estudiar la posible causa de síntomas tales como la fatiga, debilidad, aparición de hematomas ("moretes") y ayuda en el diagnóstico de condiciones tales como la anemia, las infecciones e incluso cánceres como las leucemias. En realidad no se trata de un análisis individual sino en un grupo de análisis reportados en conjunto. 

El informe del hemograma normalmente incluye: 

Conteo total de leucocitos: los leucocitos son las células encargadas de proteger al organismo contra las infecciones. Si un virus, bacteria u otro microbio penetra dentro del organismo, los leucocitos se organizan para atacarlo y destruirlo. La presencia de una infección normalmente altera el número total de leucocitos. Otras condiciones que pueden alterar el conteo de leucocitos son inflamaciones dentro del cuerpo, trauma (golpes, caídas, fracturas, etc) y el estrés excesivo. 

Conteo de leucocitos diferencial: apodado simplemente "diferencial", determina la proporción o porcentaje de las principales clases de leucocitos dentro del conteo total de leucocitos. Estos tipos principales de leucocitos son los neutrófilos, eosinófilos, basófilos, linfocitos y monocitos. Cada clase tiene un papel diferente en la defensa del organismo. La cantidad de cada clase de leucocito da información muy valiosa acerca del estado del sistema inmune. Demasiados o muy pocos leucocitos de una clase puede contribuir a encontrar la causa de una infección, definir la presencia de una reacción alérgica y evaluar la presencia de enfermedades tales como leucemias.

Conteo de eritrocitos: su principal función es el transporte del oxígeno a todas las células del cuerpo. Este gas viaja acoplado a la hemoglobina contenida en los eritrocitos. Si este conteo está disminuido puede deberse a una anemia, un sangrado importante, deficiencias nutritivas importantes, enfermedades renales y hepáticas crónicas, etc. Un conteo alto puede indicar desórdenes de producción de eritrocitos como la policitemia vera, lo cual no es beneficioso pues el alto número de eritrocitos vuelve más viscosa la sangre y el transporte de oxígeno se dificulta. 

Hemoglobina: es una proteína contenida en los eritrocitos, la cual transporta oxígeno unido a átomos de hierro. La hemoglobina es la que da el color rojo a la sangre. La hemoglobina se altera por causas similares al conteo de eritrocitos. 

Hematocrito: es el volumen que ocupan los eritrocitos en la sangre. Generalmente se expresa como un porcentaje del volumen total de la sangre. Por ejemplo para un individuo con un hematocrito de 40% se estima que el 40% del volumen de su sangre son eritrocitos. El hematocrito, la hemoglobina y el conteo de eritrocitos son los principales valores que ayudan a determinar si una persona sufre de anemia u otra anormalidad que ataña a sus eritrocitos. 

Indices eritrocíticos: principalmente son 3: el VCM (volumen corpuscular medio), la HCM (hemoglobina corpuscular media) y la CHCM (concentración de hemoglobina corpuscular media). El VCM estima el tamaño promedio de los eritrocitos en la sangre, la HCM la cantidad de hemoglobina en un eritrocito promedio y la CHCM la concentración de hemoglobina en un eritrocito promedio. La utilidad de estos índices radica en ayudar a diagnosticar y clasificar las anemias. 

Conteo de plaquetas: las plaquetas son fragmentos de células vitales para la coagulación de la sangre. Cuando hay un sangrado, las plaquetas se agregan entre sí hasta formar una especie de cemento  (el coágulo) que detiene el sangrado. Si existen muy pocas plaquetas en la sangre, cualquier sangrado, aún pequeño, puede salirse de control. Si más bien hay demasiadas, hay riesgo de que se forme un coágulo dentro de los vasos sanguíneos lo cual puede ser muy peligroso. 

Finalmente, si el médico así lo solicita o ante valores anormales del hemograma, se realiza un frotis sanguíneo. O sea una extensión de sangre en una lámina que se tiñe para ser observada en el microscopio. Esto permite observar de cerca las células sanguíneas en busca de anormalidades que los análisis que normalmente componen no detectan. El frotis sanguíneo contribuye al diagnóstico de muchas enfermedades tales como anemias, malaria, leucemia, desórdenes hereditarios de las células sanguíneas, etc.