El citomegalovirus (CMV) es un virus común que infecta a personas de todas las edades en todas partes del mundo. La mayoría de las infecciones por el CMV son “silenciosas,” lo cual significa que la persona infectada no padece de ningún síntoma. Sin embargo, puede causar enfermedad en bebés antes del nacimiento si se presenta transmisión transplacentaria y en personas que tienen un sistema inmune débil. La presencia de IgG positiva indica exposición al virus, y una vez que esté positiva así permanece durante la vida.
En caso de utilizar tubos con anticoagulante, para minimizar el efecto de dilución se deben de llenar los recipientes de muestra por completo.
Esperar coagulación (de 15 min a 30 min, no más de 2 h). Centrifugar inmediatamente 10 min a (3000 a 3500) rpm.
Preferible: Tubo tapón rojo con gel.
Aceptable: Tubo tapón lila (EDTA), tubo tapón verde (Heparina de litio y sodio) o tubo tapón celeste (Citrato).
Preferible: Suero
Aceptable: plasma
TA: (20 a 25) °C 7 d
R: (2 a 8) °C 28 d
C: -15 °C 6 meses
6 h
Hemólisis o lipemia fuerte. Muestras inactivadas con calor, con contaminación microbiana evidente. Sangre capilar.
Un resultado negativo no descarta por completo la posibilidad de una infección por CMV. Es posible que ciertos individuos portadores de la infección aguda en un estado incipiente no presenten cantidades detectables de anticuerpos IgG. La detección de anticuerpos IgG anti‑CMV en una única muestra indica que el paciente ha estado expuesto al CMV pero no permite distinguir entre una infección aguda o latente independientemente del nivel de títulos de anticuerpos IgG obtenido. En casos aislados pueden presentarse interferencias por títulos extremadamente altos de anticuerpos contra los componentes inmunológicos, la estreptavidina y el rutenio. Estos efectos se han minimizado gracias a un adecuado diseño del test.
Diario según horarios Sede Central
Hombres y mujeres
Negativo: < 0,5 U/ml
Indeterminado: (≥ 0,5 a < 1,0) U/ml
Positivo: ≥ 1,00 U/ml