La IgM es la primera inmunoglobulina que se sintetiza en respuesta a una provocación antigénica y representa de (5 a 10) % de las inmunoglobulinas circulantes totales. El papel de la IgM en la activación de la cascada del complemento y en la estimulación de la fagocitosis la convierte en un factor importante a la hora de eliminar antígenos en forma de partículas y microorganismos de la circulación. Las concentraciones de IgM se utilizan para evaluar las proteínas monoclonales observadas en la electroforesis del suero y para controlar la progresión de la respuesta terapéutica de los pacientes con macroglobulinemia. Se observan frecuentemente concentraciones elevadas en infecciones víricas, artritis reumatoide y enfermedad hepatocelular crónica, sarcoidosis activa, macroglobulinemia de Waldenström y linfoma maligno. Se observan concentraciones bajas en asociación con infecciones recurrentes, crónicas o graves, mieloma múltiple (IgA o IgG) y enteropatía perdedora de proteínas (aunque no en el síndrome nefrótico).
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Esperar coagulación (de 15 min a 30 min, no más de 2 h). Centrifugar inmediatamente 10 min a (3000 a 3500) rpm. Evitar congelar la muestra más de 1 vez.
Preferible: Tubo tapón rojo con gel. Aceptable: Tubo tapón verde (Heparina de litio).
Preferible: Suero Aceptable: plasma
TA: (20 a 25) °C 2 meses
R: (2 a 8) °C 4 meses
C: -15 °C 6 meses
6 h
Hemólisis, lipemia o ictericias fuertes. Tipo de muestra inadecuado.
Una concentración anormalmente elevada de una inmunoglobulina monoclonal, como en el caso del mieloma múltiple, de la amiloidosis o de otras enfermedades linfoproliferativas, puede interferir con la cuantificación de la IgM.
Diario según horarios Sede Central
Hombres y mujeres
(1 a 18) años: (45,0 a 178,0) mg/dl
(19 a 150) años: (40,0 a 230,0) mg/dl